Toma el control sobre tu alimentación y sobre tu salud
Hay muchas cosas en la vida que están fuera de nuestro control, no obstante la alimentación no es una de ellas. Una buena buena nutrición juega un rol en la prevención, desarrollo y manejo de las condiciones de inflamación crónica.
Es importante conocer cuales son los alimentos que empeoran la inflamación crónica y aquellos que ayudan a prevenirla o mejorarla. Con esta información podrá tomar mejores decisiones a la hora comprar alimentos.
Alimentos que empeoran la inflamación crónica
El gluten
Es una proteína que se encuentra en el trigo, la cebada, el centeno, la avena y otros menos conocidos como la sémola, la espelta y el bulgur. Como el gluten es difícil de digerir, puede causar problemas intestinales y gástricos. En el gluten existe una proteína que se llama gliadina que ataca las vellosidades en el intestino delgado llamada microvili, que se encargan de absorber los nutrientes de los alimentos.
El gluten causa además otras condiciones en el cuerpo como confusión mental, problemas en el seno nasal, desbalance del azúcar en la sangre, desbalances hormonales y condiciones patológicas en la piel. Cualquier persona que sufre de una enfermedad crónica puede beneficiarse de una alimentación libre de gluten.
La clave para un estilo de alimentación sin gluten es enfocarse en alimentos frescos, enteros, naturalmente libre de gluten. Quiero recalcar esta última característica porque los alimentos que se promocionan como libre de gluten normalmente son más dañinos para la salud que su versión original. Ello se debe a que para mantener un atractivo comercial a los consumidores deben imitar propiedades de sabor, textura y color de la versión original del producto lo que lo lleva a los fabricantes a adicionar sustitutos artificiales para lograr replicar estas características.
El gluten es también empleado para mezclar o dar una consistencia más espesa a algunos alimentos y como tal puede estar escondido. Recomiendo leer cuidadosamente las etiquetas.
Alimentos como: la cerveza, el pan, los crutones, los dulces, los caramelos, los cereales, las galletas, las carnes frías cortadas, la harina, los “gravies”, la pasta, las salsas de pasta, los aderezos de ensaladas, las sopas y la salsa de soya contienen gluten.
El azúcar
La azúcar blanca y morena refinada es dañina para la salud. Tiene el efecto de elevar rápidamente los niveles de azúcar en la sangre, lo que incrementa la producción de citoquinas que son los mensajeros químicos involucrados en la respuesta inflamatoria de nuestro sistema inmunológico. El azúcar además produce sustancias que dañan las células y juegan un rol en el envejecimiento y el desarrollo de enfermedades.
La azúcar también toma diferentes nombres en las etiquetas de los productos así que te recomiendo nuevamente que leas con detenimiento las etiquetas de los productos en búsqueda de ingredientes como: jarabe de maíz de alta fructuosa, dextrina, dextrosa, fructosa, sacarosa, maltodextrina, caramelo, melaza, jugo de caña, glucosa, etil maltol, malta diastática, cebada de malta, lactosa, jarabe de arroz, jugo de fruta, jugo concentrado de fruta, sucanat, entre otros.
Los lácteos
A los niños se les enseña que la leche es un alimento esencial para crecer sanos y fuerte. Sin embargo, mucha gente no produce la enzima requerida para digerir las azúcares de la lactosa que se encuentran en la leche, produciendo entonces síntomas como hinchazón, gases y diarrea. La leche es un alimento que produce mucosidades y cuando estas mucosidades cubren el tracto intestinal no permite que los nutrientes sean absorbidos. En adición a esto, las vacas criadas para producir leche se les alimenta con hormonas y antibióticos que pueden interferir con nuestro sistema hormonal y producir inflamación crónica. Por último, los productos lácteos convencionales frecuentemente contienen alta cantidad de azúcar y preservativos (sobre todo los que se promocionan como bajos en grasa) y ello puede contribuir a desencadenar procesos inflamatorios crónicos.
El maíz
Dado el hecho de que la mayoría del maíz que se consume hoy en día es genéticamente modificado, se coloca en esta lista de alimentos a evitar. Como resultado de las modificaciones, este tipo de alimentos puede suprimir el funcionamiento del sistema inmunológico y promover la inflamación crónica. El maíz está en la gran mayoría de los alimentos procesados que se consumen, por ejemplo el jarabe alto en fructuosa que se emplea en la elaboración de las golosinas que comen los niños y adultos contiene maíz.
Alimentos como la harina de maíz, el aceite de maíz, el almidón de maíz, el azúcar de maíz, el sirope de maíz, las tortillas de maíz, la dextrosa, la dextrina, la maltodextrina, la goma de chicle son inflamatorios.
La soya
Similar al maíz, este frijol también es controversial por ser genéticamente modificado. La soya es alta en goitrogenos, un compuesto que puede suprimir la función de la tiroides. La soya también contiene anti-nutrientes como fitatos y oxalatos que interfieren con la digestión y causan disrupciones al sistema endocrino.
Alimentos como edamame, el miso, frijoles de soya, harina de soya, helado de soya, la leche de soya, aceite de soya, proteína de soya, la salsa de soya, el yogurt de soya, el “tempeh”, el tofu, nueces de soya, la lecitina de soya crean condiciones que favorecen la inflamación crónica en nuestro organismo.
El alcohol
No me refiero a la copa ocasional de vino que disfrutamos con una buena comida o en buena compañía. Me refiero al consumo de alcohol excesivo de alcohol que produce la proteína reactiva C, un indicador de inflamación.
En adición las bebidas alcohólicas tienen un alto contenido de azúcar que puede causar un desbalance de los niveles de azúcar en la sangre, dolores de cabeza y suprimir el funcionamiento del sistema inmunológico. El consumo desmedido también destruye la flora intestinal, una parte integral del sistema intestinal.
Proteína animal de producción convencional
Los animales que se emplean para la producción de carne en lote se les suministran hormonas y antibióticos lo que causa a los seres humanos resistencia a los antibióticos porque las bacterias han comenzado a adaptarse a ellos, por lo tanto su eficacia es cada vez más limitada. A estos animales normalmete se les alimenta con granos genéticamente modificados como maíz y soya que como ya hemos leído empeoran la inflamación crónica.
Mi recomendación es seleccionar carnes y huevos de alta calidad, provenientes de animales criados sin hormonas o antibióticos, de pastoreo y alimentados con una mezcla de granos y pasto.
Julio Godoy Byerly
Ginecólogo Oncólogo
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